25 años después del último pódio, la Asociación Melipilla vuelve a sentarse en la mesa de los grandes: la collera conformada por Francisco Hidalgo y Nicolás Arévalo devolvió al top 3 del Champion en la edición 2026 del certamen, con 34 puntos buenos para quedarse con el tercer lugar de la competencia.
El Bronce de Hidalgo y Arévalo: «Un carrerón inesperado»
La pareja conformada por Francisco Hidalgo y Nicolás Arévalo abrió los fuegos del éxito melipillano al quedarse con el tercer lugar de Chile. Montando a La Trilla Fabuloso y Los Tacos de Rumai Sarmiento, los jinetes no ocultaron su sorpresa y alegría ante el resultado obtenido en la final.
«Nunca pensamos que íbamos a hacer un carrerón de 13, que nos íbamos a meter en un cuarto toro y que nos iba a tocar bailar cueca», confesó Hidalgo tras la premiación.
Por su parte, Arevalo destacó la importancia del equipo multidisciplinario detrás de este logro: «Esta es una inyección tremenda de alegría de seguir queriendo a los caballos, cuidándolos y seguir en el camino del rodeo».
Carmen de Nilahue: 25 años de crianza en lo más alto
El subcampeonato quedó en manos del Criadero Carmen de Nilahue, con Aníbal Baraona y Rufino Hernández, quienes demostraron un afiatamiento envidiable en su primer año corriendo juntos. Baraona dedicó este «broche de oro» al esfuerzo de su padre y a la exitosa línea del potro Descontento.
Rufino Hernández, figura consular del rodeo, resaltó la conexión con el público: «Darle agradecimiento al público que nos apoyó mucho, que fue una barra tremenda que tuvimos». Aníbal, por su parte, describió la emoción de correr en la Monumental: «Cuando uno hace una atajada con esta Medialuna, es lo más lindo que hay».
Pino y Durán: La maestría del «Nada al azar»
El título nacional se quedó en la Asociación Santiago Oriente gracias a la solvencia de Pablo Pino y Martín Durán. Pino, quien ya conoce la gloria de ser Campeón de Chile, subrayó que la clave fue la planificación y la confianza mutua: «El éxito de esta cuestión del rodeo es ser muy metódico y nada al azar».
Martín Durán se refirió a la técnica: «Uno intenta de alguna manera copiar estilos a veces o intentar parecerse, acercarse a ellos [los maestros]… hoy funcionó todo casi». Pablo Pino cerró destacando la rápida integración de su compañero: «Se insertó muy bien en el equipo, nos complementamos de mil maravillas; entendió todo y él me entendió a mí».
